Pobre Samuelson y pobre Robinson: MELT y crisis



Notas rápidas a partir de Rosdolsky:

-         La determinación de la MELT vuelve a hacer coincidir los valores y los precios. por supuesto: este valor no es igual a ninguno de los precios empíricos (ni el precio de costo, de mercado o de producción) que existen en la economía capitalista, sino simplemente a la expresión monetaria del tiempo de trabajo. Esta expresión monetaria o “precio” del valor solo se puede extraer a través de la solución a la transformación del valor en precios, y se puede hacer solo desentrañando el plustrabajo que no posee expresión monetaria alguna. El tomo I está directamente inscrito en el tomo III, y por esta razón el enfoque del tomo III en los “muchos capitales” o la competencia, es también parte de la perspectiva del capital en general. Por lo tanto: no es la competencia la que por sí misma es distinta del capital en general, sino la desigualdad en las composiciones orgánicas que producen una apropiación desigual del plusvalor (ecualización, competencia, etc). Por la misma razón, la entrada al enfoque de la competencia del tomo III tampoco elimina el presupuesto del consumo de la totalidad del producto, haciendo que la sobreproducción y el subconsumo no se deban a competencia o anarquía, sino a la valorización y desvalorización en el proceso de producción y reproducción (volveremos sobre esto abajo en el último punto). A diferencia de lo que dice Joan Robinson, el radio trabajo-capital vuelve a instituirse en el tomo III, solo que a través de una fórmula aritmética diferente: los cálculos matemáticos del tomo III llegan a la misma conclusión que el algoritmo del tomo I sobre el radio trabajo-capital. Esta es la identidad compuesta entre valor y precio que cuidadosamente señala Mandel. Aquí no hay heterogeneidad alguna entre valor y su expresión monetaria, sino continuidad (tal y como el tomo I), al mismo tiempo que se determina a partir de su heterogeneidad (a partir de la transformación en precios de producción y ganancia, desentrañando precisamente la identidad escondida en el plusvalor).

-         Por eso cuando Samuelson dice que solamente múltiples capitales con una idénticacomposición orgánica podrían hacer coincidir precios y valor, de hecho está él mismo confirmando a Marx sin saberlo: la competencia de múltiples capitales sigue siendo parte del capital en general, y es la desigualdad de la composición orgánica la que produce la heterogeneidad entre valor y precios (y la necesidad de su transformación), por lo que siguiendo el argumento del propio Marx, una multiplicidad de capitales en competencia pero sin desigualdad en su composición orgánica, deberían hacer coincidir el valor y el precio. Esto es lo que comprueba precisamente Samuelson, demostrando la futilidad de la crítica austriaca a El capital, y sirviendo de comprobación irónica del marxismo.


-         Por la misma razón que la competencia por sí misma no rompe con el enfoque en el capital en general del tomo I, sino que es una elaboración del propio capital en general; o del mismo modo que la competencia y la anarquía fragmentada de la producción no impiden el consumo de la totalidad de la producción; y así como esto implica que la sobreproducción y subconsumo no se deben a la competencia ni la anarquía; entonces: la caída de la tasa de ganancia deja de ser monocausal al mismo tiempo que la sobreproducción y subconsumo no son más que consecuencias de la tasa de ganancia. Esto suena paradójico, pero es posible explicarse. Para eso vamos a necesitar de la interpretación de las crisis elaborada por John Weeks acerca de la desvalorización y valorización en los procesos de ciclos de negocios cortos y largos: la caída de la tasa de ganancia que establece Grossman y que implica un límite absoluto a la valorización capitalista, es tan solo una tendencia que por su propio desarrollo (el aumento de la composición orgánica), produce o desencadena sus contratendencias. La innovación (como señala Weeks) también produce la desvalorización del capital constante de los capitales no-innovadores, o la socialización de la tecnología que hace perder la ventaja competitiva del nivel de productividad del trabajo representa también una reducción del valor (o de la composición de valor) del capital constante a lo interno de la composición orgánica. Estas son contratendencias que aumentan la tasa de ganancia y la pueden mantener por encima de la tasa de acumulación en el sentido de Grossman. Por lo tanto: caída de la ganancia no es dominante ni predominante por sobre sus contratendencias, ni tampoco tiene un nivel de largo plazo subyacente a los ciclos de negocios superficiales, o ninguna de estas interpretaciones. La interpretación de Harvey es correcta en el sentido de la multiplicidad de causas de las crisis, y simultáneamente la interpretación de Roberts que le da precedencia causal a la composición orgánica sobre la sobreproducción y el subconsumo también es correcta: el aumento de la composición orgánica como tendencia es por sí misma su propia contratendencia. Esto provoca que el aumento de la composición orgánica pueda co-existir con el aumento de la tasa de ganancia, pero que no pueda existir una caída de la tasa de ganancia (o una caída de la tasa de ganancia con respecto a la tasa de acumulación), sin aumento de la composición orgánica: la ganancia puede co-existir con aumentos o reducción en la composición orgánica, pero la pérdida de ganancia solo puede existir exclusivamente con su aumento.

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